Ayer, en el Ostseehalle de Kiel, ante 10.000 espectadores, el Portland quedó apeado de la máxima competición continental. Los dos goles que llevaba de Pamplona no fueron suficientes y, con un Karabatic impresionante, el conjunto alemán logró, por segunda vez en su historia, el pase a la final de la liga de campeones.

El conjunto antoniano, consciente de que debían luchar contra algo más que el “siete” del Kiel, salió entonado, y a los diez minutos ya mandaba en el marcador (7-9). Con una gran eficacia en nueve metros, los de Pamplona fueron dueños y señores del primer tercio del partido (13-16). Ivano Balic llevaba la batuta de los de “Zupo”, perfectamente custodiado por el joven Ruesga. Éste, con un gran tiro exterior, firmó uno de sus mejores partidos desde que está en Portland y llegó hasta los 12 goles, dos de ellos desde la línea de los siete metros. Pero los alemanes no podían defraudar a sus seguidores, y con un 5-1 defensivo, consiguieron voltear el marcador antes del descanso. El Portland no supo aguantar el ritmo de los primeros compases, y con tan sólo tres goles en los últimos diez minutos, se llegó al descanso con el 20-19, resultado que todavía clasificaba a los navarros.

La segunda parte iba a ser otra historia. Karabatic, Omeyer, y la pareja de árbitros, arruinaron y desmoralizaron al Portland, que tan sólo aguantó los primeros momentos de este segundo periodo. Decisiones muy polémicas, y en momentos claves, sacaron de quicio a los de “Zupo”, que veía que la eliminatoria se les escapaba, (29-25 min. 45). Agarrándose a la heroica, Ruesga y Balic guiaban a los suyos para intentar reducir a dos la diferencia. Pero en ese momento, cuando el partido entraba en su último tramo, apareció el internacional Omeyer, que con sus paradas terminó de desesperar a los antonianos. Karabatic, mientras tanto, seguía a lo suyo, y con su acierto mantenía la diferencia en esos cuatro o cinco goles. Ni Kasper ni Svensson estuvieron acertados y queda la duda de qué hubiera pasado con una portería algo más acertada. Al final, el Portland redujo a tres la diferencia (37-34). A pesar del resultado, el Kiel llevó con tranquilidad los últimos cinco minutos, y no vieron peligrar la clasificación en ningún momento. Así pues, el Portland se despide de la competición y deberá centrarse en la liga para salvar la temporada.

Mario Las Heras.